El más importante de los escenógrafos judíos:

Boris Aronson

En el año 1900 nació en Kiev, Ucrania, el hijo del Gran Rabino de la ciudad. Como tal, disfrutó de amplia educación y cultura, imposible de obtener para la gran mayoría de sus contemporáneos judíos.

Aronson demostró desde muy niño su talento artístico y se apodó a si mismo “the outlaw” , el proscrito, porque buscaba permanentemente la forma de escapar de la rígida tradición familiar.

En los turbulentos días de la Revolución Rusa, encontró a quien sería su guía y mentora: Alexandra Exter, artista formada en París, que era una de las principales diseñadoras del Teatro Judío Stempeinu y participaba en el montaje de todas las obras que allí se representaban, entre otras El Violinista y Estrellas Errantes, basadas en narraciones de Sholem Aleijem.

El joven Aronson se incorporó al equipo del Teatro Judío Karmeny, recreando los montajes del mismo escritor.

En Moscú, conoció personalmente a Marc Chagall. Entusiasmado por la original obra del más judío de los pintores (y el único que casi todos identifican como tal) se dedicó a preparar una monografía sobre él y su producción, la que fue publicada en Berlín en 1923. Ese libro le abrió la posibilidad de viajar al exterior.

Así fue como en 1922 dejó Rusia, viajando primero a Berlín y luego a Nueva York, donde pronto destacó como diseñador del activo teatro idish. Resultaron especialmente exitosos sus montajes para las adaptaciones del Stempeinu, El violinista en el tejado y Estrellas errantes, todos entre la época de su llegada y 1928.

En los años 30, Boris Aronson trabajó en el Group Theatre con figuras legendarias, tales como Elia Kazan y Clifford Odets.

A continuación, se trasladó a Broadway. Allí diseñó los sets originales de famosas obras, entre ellas El diario de Ana Frank.

Cuando se enteró de que se iba a presentar en esa ciudad un musical basado en los relatos de Sholem Aleijem, hizo algo que antes nunca hubiese intentado: lucho por obtener el encargo.
En esa época conoció a Lisa Jawetz. Ambos comenzaron a trabajar juntos en 1943 y se casaron dos años más tarde.

Tras reponer El violinista en el tejado, en 1864, se asoció con el productor de la obra, Harold Prince. Su trabajo conjunto obtuvo cuatro Premios Tony: por Cabaret, en 1966, Company, en 1970, Follies, en 1971 y Pacific Overtures en 1976.

La última producción de Aronson fue para la CBS, Se trató del ballet Cascanueces, protagonizado por Mikael Barishnikov, en 1977.

Murió el 16 de noviembre de 1986. Dos días después de su muerte, se reestrenó El Violinista, con sus diseños originales

Las láminas a témpera que pintaba en la preparación de los montajes, como la que aquí reproducimos, también constituyen valiosas piezas de arte. La influencia de Marc
Chagall en su estilo pictórico es innegable.

Por Sonja Friedmann.