Baal Simjes y Baal Izores

La palabra Baal en hebreo básicamente significa amo o dueño. Por eso se adaptó al idish el término Balebos (Balhabait) como el propietario del hogar (aunque en la mayoría de los casos— o casas… — la jefa es la baleboste).

Baal tiene también un sentido espiritual-religioso cuando se dice Baal Tefilá, Baal Koré, etc.

Siendo el hebreo un idioma oriental, refleja el gran sentido de hospitalidad, de cariñosos anfitriones que son los mesorientales. Así, Balei Simjes (los dueños de la alegría), no son sólo los protagonistas, los novios o el bar mitzvá, o los padres que afrontan los gastos, sino que todos los invitados son dueños de la ceremonia.

Al día siguiente de cualquier fiesta importante, andan doscientos correligionarios ongueblozn (inflados de enojo) por no haber sido “dueños” del evento.

Pero en la vida hay anverso y reverso. Los abundantes Baal Simjes se reducen a una insignificante minoría a la hora de asumir el rol de Baal Tzores (los dueños de la pena). He conocido gente que se ha arruinado (esta desgracia es peor en la vejez), que en sus tiempos de esplendor convidaban a fiestas pantagruélicas y sus antiguos Baal Simjes sufren de amnesia y no quieren asumir el rol de Baal Tzores (ayudar, aconsejar, dar ánimos, no aislarlo como a un leproso). Después están Af Tzores, los que han perdido un hijo o una compañera de toda la vida. En vez de ser Baal Tzores y observar “shives”(1), “shloishim”(2) y en especial el “yorzeit”(3), todo se reduce a una visita forzada de “dar el pésame”, o sea, una forma muy superficial de expresar en frases de cliché las condolencias. Con razón los israelíes en muchos avisos fúnebres piden que se abstengan de visitas de condolencias y las reemplacen por una donación benéfica.

A propósito, es costumbre en Israel pegar letreros de luto en todo el barrio, indicando la hora y lugar de los funerales. Eso significa que los dolientes consideran a todos los vecinos como Balei Tzores.

Si, jasve jolile, alguien sufre de una enfermedad terminal, la familia suele ocultar el hecho, tan poco confían en los Baal Tzores. La cultura hedonista que nos invade, que sólo considera lo hermoso, la juventud y los placeres como la base de la vida, no prepara a las nuevas generaciones hacia el dolor y el sufrimiento. En cambio, nuestros padres y abuelos conocían los pesares desde pequeños y estaban preparados para afrontarlos. Además, los rebes estaban especializados en la labor pastoral y eran mejor que los siquiatras para alejar las depresiones que suceden a una pérdida de alguien muy amado. Los rebes en Europa se preocuparon que siempre hubiera un quórum de BaleiTzores, que hacían compañía a los sufrientes.

1) Duelo de 7 días.
2) Duelo de 30 días.
3) Aniversario de fallecimiento.

Por Benny Pilowsky Roffe.