Aniversario será el 18 de julio:

Atentado a la AMIA, 25 años sin justicia

Ante la sensación de impunidad que existe en la judería argentina, el Gobierno de Macri estaría preparando algunos gestos para este nuevo aniversario, el que contará con la participación del secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo.

En una carrera contra reloj el Gobierno de Argentina afina en estos días los detalles técnicos de un decreto presidencial que estaría destinado a crear un Registro Nacional de Personas y Organizaciones Sospechosas de Terrorismo (RENAPOST) con el doble propósito de dar una señal a la comunidad judía el 18 de julio cuando se cumplirán 25 años del atentado contra la AMIA y, al mismo tiempo, responder a un planteo que viene haciendo desde hace tiempo la administración norteamericana de Donald Trump en la región.

El esquema que se analiza en la Casa Rosada en estricta reserva persigue como intención de fondo consolidar una herramienta legal a fin de que la justicia y los organismos de seguridad en pleno puedan perseguir sin inconveniente alguno a las agrupaciones terroristas, como Hezbollah o ISIS, ya que están no están encuadradas hoy en la arquitectura jurídica de la Argentina.

La administración de Mauricio Macri sólo se limitó en los últimos años a investigar agrupaciones terroristas encuadradas en la lista que ofrece Naciones Unidas y que no incluye a Hezbollah, uno de los grupos acusados judicialmente de participar en los atentados a la embajada de Israel en 1992 y en el ataque a la AMIA en 1994.

Tanto la AMIA como la DAIA coinciden en la necesidad de que exista esta herramienta legal cuanto antes. De hecho, estas agrupaciones de la comunidad judía avalaron en su momento un proyecto de ley que había empezado a trabajar el diputado radical Luis Petri.

Desde la DAIA y la AMIA coincidieron en señalar a Infobae que la herramienta de un registro para incluir a Hezbollah en la lista de grupos terroristas en Argentina será «una muy buena señal» hacia aquellos familiares de las víctimas del atentado de 1994 que le costó la vida a 85 personas.

Por otra parte, la presencia del secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo el próximo 18 de julio en la Argentina será una visita con fuerte impronta para que la Argentina avance con los deseos de Washington de sumar a Hezbollah en la lista de agrupaciones terroristas.

Pompeo estará para el acto conmemorativo del atentado a la AMIA, se reunirá con Macri a solas y participará de la cumbre de cancilleres sobre terrorismo mundial en el Palacio San Martín.

Dolor de hija

Claudia Kreiman, hoy rabina en EEUU, es una de las hijas de Susy Kreiman una de las víctimas del atentado a la AMIA hace 25 años. En estos días complejos, Claudia tiene una mirada muy clara de los hechos y sus consecuencias.

“25 años sin la mamá, un cuarto de siglo. 25 años sin justicia, 25 años comprometida a continuar el legado que mi mamá me dejó y me enseño los primeros 20 años de mi vida.

Mi mamá, Julia Susana Wolynski de Kreiman, o Susy, como todos la conocían, trabajaba en la AMIA. Era la directora de La Bolsa de Trabajo, y dedicó su vida a ayudar a los más necesitados. Mi mamá era generosa y dedicada. Estaba comprometida con los valores judíos de amar al prójimo, ayudar al necesitado y sanar al mundo.

Mi nombre es Claudia Kreiman, nací y crecí en Chile, pero me fui de Chile después de terminar la educaron media. He vivido en Chile, Argentina, Israel, y hace 13 años vivo en Estados Unidos, en la ciudad de Boston, donde soy rabina de una sinagoga. Desde la muerte de mi mamá me he dedicado a continuar el legado que ella nos dejó. Mi vida está dedicada a la educación, a la ayuda al prójimo, a la ayuda al más necesitado, al trabajo por justicia social y derechos humanos.

No mucho después del atentado, tome una decisión: No dejar que el enojo, el miedo, el odio, la rabia, la frustración de la muerte de mi mamá y de la injusticia que no termina, definan mi vida. Decidí, que sería su legado, el compromiso por los valores judíos, de continuidad, de amor, de esperanza, de creencia que los seres humanos fueron creados, todos a imagen y semejanza Divina, lo que me ayudaría a caminar en la vida, con el dolor de su perdida.

Y eso, eso es lo que he estado haciendo por 25 años. Así es como recuerdo a mi mamá. En mi trabajo como educadora y rabina. En mi trabajo luchando por derechos humanos, por justicia social, en diálogo interreligioso, en ayuda al prójimo. Vivimos en un mundo donde el odio define y es central en tantas luchas. Odio y miedo definen políticas de xenofobia, racismo, antisemitismo, islamofobia, anti LGBT, y tantos odios más que encontramos. Ese es el odio que mató a mi mamá, ese es el odio que no ha encontrado justicia por mi mamá. Pedir por justicia es creer fervientemente que el odio no nos define, que podemos vivir en un mundo diferente, definido por amor y valores de igualdad.

Tengo dos hijas, Alma y Ariel. Ellas me inspiran a diario, recordando a mi mamá, y comprometida a seguir viviendo el legado, su legado. Susy Kreiman, presente”.

Por LPI / Itongadol

 

 

Hipótesis del fracaso

Por Agustín Ulanovsky (Argentino, Abogado de la UBA. Magíster en Relaciones y Negociaciones Internacionales, de UdeSA, FLACSO.. Doctorando en Derecho Internacional de UBA. Profesor de “Derecho Internacional de los Derechos Humanos”).

No se puede entender la Causa AMIA sin conocer la historia argentina reciente ni conocer la historia argentina reciente sin entender la causa AMIA, una investigación que ha impactado de lleno en el ascenso, caída e incluso muerte de presidentes, jueces, fiscales, políticos, policías, dirigentes comunitarios y espías en los últimos 25 años.

La investigación que siguió al ataque que destruyó el edificio de la mutual judía, provocando la muerte de 85 personas y 300 heridos, se convirtió en uno de los capítulos más negros y reveladores de la historia argentina porque expuso a un Estado incapaz de superar las desidias, ineficacias y oscuros intereses internos y externos que rodearon a la causa. Un cóctel tan amargo cuyo resultado más visible es que hoy no haya detenidos y sólo contemos con hipótesis de lo que verdaderamente sucedió aquel fatídico 18 de julio de 1994.

Un repaso demuestra que todo gobierno argentino ha intentado direccionar esta causa en mira a sus propios intereses, sea para congraciarse con otro país, diferenciarse de un rival político, consolidar una determinada imagen pública y/u ocultar sus propios fracasos y responsabilidades. Los jueces y fiscales intervinientes no fueron ajenos y generalmente priorizaron sus propios intereses profesionales en el devenir de la causa.

Estos avances y retrocesos involucran también a un conjunto de actores locales e internacionales. Al primero, integrado por Estados Unidos, Israel y la comunidad judía local e internacional, los aglutina la convicción de la responsabilidad iraní y Hezbollah, la necesidad de impedir su acceso a una bomba nuclear y disuadir su inserción en la región.

Enfrentados a ellos, Teherán mantuvo siempre su postura de desligarse de cualquier responsabilidad en el atentado, de culpar por su involucramiento a Washington y Jerusalén y de procurar una solución política. Localmente, fue defendido por organizaciones antiimperialistas, que creen que los Estados Unidos e Israel desviaron las responsabilidades hacia Teherán. Asimismo, Hugo Chávez intentó siempre oficiar de mediador entre los persas y Buenos Aires.

El impacto de los condicionamientos locales e internacionales respecto a la causa se evidencia especialmente durante los recientes gobiernos de Néstor Kirchner (2003/2007) y Cristina Fernández (2007/2015).

En el caso de Néstor Kirchner, la causa AMIA fue una variable pragmática para acercarse a un polo u otro; cuando su principal objetivo era superar el default o reacercarse a Washington no dudó en avanzar contra Irán. Por el contrario, en los momentos que más necesitó del financiamiento de Chávez, morigeró su ímpetu.

Recién tras su muerte, el gobierno de Cristina Fernández se alejó del pragmatismo y la búsqueda de un equilibrio entre Caracas y Washington e impulsó un fuerte proteccionismo y acercamiento al sector antiimperialista. Este cambio ocasionó un profundo viraje en la causa AMIA, que lideró el canciller Héctor Timerman, y que terminó en el Memorándum de entendimiento firmado el 27 de enero de 2013

Este acuerdo naufragó lentamente. La confirmación de Interpol de que las alertas rojas se mantendrían hizo caer la principal motivación persa y la Sala I de la Cámara Federal terminó declarando inconstitucional al acuerdo. Paralelamente, previendo que sería echado de su cargo como fiscal de la causa, Alberto Nisman presentó una denuncia el 14 de enero de 2015, en la que imputó a la mandataria, a Timerman y otros funcionarios y de buscar desligar a los prófugos iraníes a cambio de mejoras comerciales.

La reacción del gobierno fue demoledora y adjudicó la denuncia a una operación montada por agentes de inteligencia despechados; Nisman se defendió y aceptó la invitación de Diputados para explicar su denuncia. Sin embargo, su cadáver fue hallado un día antes con un balazo, lo que generó una profunda conmoción en el país y el mundo. La muerte del fiscal se sumó así a la larga lista de hechos que se politizaron y jamás encontraron una respuesta definitiva.

Lo expuesto demuestra la importancia de la causa AMIA en el quehacer nacional: dos ex mandatarios actualmente procesados, un juez federal destituido, un fiscal muerto en circunstancias no esclarecidas, cinco alertas rojas vigentes en Interpol y el rol de los Servicios de Inteligencia expuesto.

Muchas consecuencias, pero pocas respuestas para los familiares que siguen sin tener certezas de qué ocurrió aquel 18 de julio ni la tranquilidad de que los responsables intelectuales y materiales fueran juzgados y detenidos.