Por Rabino Ariel Sigal

Ama a tu prójimo como Adán

Los Rabinos del Talmud a veces suelen interpretar de manera literal los versículos. Rav Jisda enseñó de Vaikrá 19:18 la prohibición de entablar relaciones matrimoniales durante el día. Abaye explicó que esto se debía a que uno podría observar algo que torne a su cónyuge sea repulsivo – M. Niddah 17a. Sin embargo, frente a esta idea minoritaria y superficial, el judaísmo discute profundamente el sentido de amar al prójimo como a uno mismo.

El Midrash explicó que Rabi Akiva enseñó que las palabras de Vaikrá 19:18, “amarás a tu prójimo como a ti mismo”, establecen el principio general de la Torá. Pero Ben Azzai enseñó que las palabras de Bereshit 5:1, “Este es el libro de las generaciones de Adán”, marca un principio aún más abarcador – Sifra, Kedoshim, Perek 4.

De manera similar, un Midrash enseñó que Ben Azzai tomaba las palabras de “Este es el libro de los descendientes de Adán”, para manifestar un principio general de la Torá. Pero Rabi Akiva respondió que las palabras de “amarás a tu prójimo como a ti mismo”, enseñan un principio aún mayor. Por lo tanto, uno no debe decir: “Ya que he sido avergonzado, que mi prójimo sea avergonzado”. Rav Tanjuma enfatizó que aquellos que lo hacen deben saber a quién ponen en vergüenza, como dice Bereshit 1:27 “a semejanza de D-s la hicieran” (a la condición de la humanidad) – Bereshit Rabah 24:7.

La discusión en las parábolas judías se sitúa entre “a ti mismo” y “las generaciones de Adán”. Así, cada uno debe reflejarse en una porción de Adán y toda la humanidad debe manifestar un fragmento del amor por mí mismo. “Tu prójimo” no es selectivo, sino que forma parte de los descendientes de Adán. A la vez que Adán, no es un otro desconocido. Ben Azzai y Rabi Akiva buscan un principio universal que sea más amplio, y así forzarnos a buscar un nuevo horizonte cuando sentimos demasiada comodidad en nuestra red y nuestra gente.

 

Por Rabino Ariel Sigal