Reportaje de actualidad:

Agenda feminista también llega a la comunidad judía

El movimiento feminista ha logrado dar visibilidad nacional a temas que antes estaban relegados a un segundo plano. Este fenómeno ha tenido también un correlato en la comunidad judía, tal como queda de manifiesto en los testimonios recogidos por La Palabra Israelita.

Uno de los episodios históricos que elevaron el status de la mujer en el mundo fue la huelga de las camiseras de Nueva York de 1909, donde participaron principalmente mujeres inmigrantes de origen europeo, mayoritariamente judías, que trabajaban en las fábricas textiles.

De hecho, los logros alcanzados por el movimiento tuvieron un respaldo accidental un año después cuando se produjo el incendio en la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York, que puso en evidencia pública las terribles condiciones de trabajo de las mujeres inmigrantes, constituyéndose además en uno de los precursores del Día Internacional de la Mujer.

Sin embargo, este no ha sido el único episodio que refleja el rol de las mujeres judías en las reivindicaciones de género contemporáneas. Más adelante vinieron, entre varios ejemplos, el de Golda Meir, la segunda jefa de estado mujer en la historia moderna, y el de la conscripción femenina en las Fuerzas de Defensa de Israel.

En Chile, el tema de género ha entrado fuertemente a la agenda comunitaria desde mediados de esta década, a través de los encuentros Empodérate, patrocinados por la Comunidad Israelita de Santiago.

Y, en estas últimas semanas, en forma paralela al movimiento feminista a nivel nacional, el tema ha cobrado especial relevancia a nivel de las instituciones y organizaciones comunitarias, como el Instituto Hebreo, los movimientos juveniles o Limud 2018, donde han emergido las opiniones y las pasiones, abriendo una discusión intensa.
El interés por el tema ha sido tanto que el pasado domingo se realizó la primera asamblea de mujeres judías por la equidad de género.

Antonia Urrutia, una de las organizadoras de la actividad, indicó que es inédito que algo así se dé en la comunidad judía. “Por eso, no sabíamos qué esperar, y se dio una instancia que nos dejó esperanzadas y muy felices. Fue una discusión tremendamente productiva y de participación muy fraterna, sobre cómo es ser mujer en la comunidad judía chilena, y cómo creemos que se puede mejorar”.

Agregó que tras conversar sobre el machismo en nuestras instituciones educativas y de los graves déficit de conocimiento que hay en la comunidad sobre temas de género, llegaron a la conclusión de que las mujeres deben organizarse para poner estos temas sobre la mesa,
visibilizarlos y generar debate. “Esta organización, que se conformaría para abordar problemas de género y sexualidades, también apuntaría a tratar casos y conflictos particulares, ya que las víctimas de estos por lo general no saben a quién recurrir. Nos seguiremos juntando y pronto empezaremos a realizar actividades, por lo que extendemos la invitación a todas las mujeres de la juventud judía a hacerse parte, para hacernos cargo de estas preocupaciones y de las expectativas de cambio que generan los tiempos en que vivimos”.

Rebetzn

Para tener un mayor acercamiento al tema, conversamos con algunas mujeres que han destacado en el quehacer comunitario. Rebetzn es el término que se usa para denominar a las esposas de los rabinos, que habitualmente tienen un rol determinante en el quehacer de las instituciones donde sus maridos ejercen.

Frente al auge de la temática feminista en Chile, Gachi Waingortin asegura que es importante que se hable del tema y se busque la manera de reparar la desigualdad de género. “Creo, eso sí, que debemos analizar con inteligencia qué cosas son dañinas y cuáles son rasgos culturales inofensivos. No me sorprendería que esto influya en los temas de mujer dentro de la comunidad judía. Una vez que se siembra una inquietud, es esperable que permee en todos los ámbitos de la existencia”.

Por su parte, Vivi Kremer sostiene que el movimiento feminista, con la fuerza que ha adquirido en el último tiempo, invita no sólo a visibilizar y reflexionar sobre el tema, sino también a “tomar acción sobre prácticas cotidianas, instituidas en la educación, en los espacios familiares y públicos, que pueden propiciar luego situaciones de violencia contra la mujer, tanto física como emocional, además de menos oportunidades en los campos profesionales, brechas salariales, baja participación de la mujeres en esferas de toma de decisiones, por ejemplo”.

En tanto, Iosefina Sigal asegura que la discriminación, la desigualdad y la subordinación legal de un sexo a otro genera tensión, y mientras estas formas de relación existan, se producirá, entre otras emociones, la ira, tan expuesta últimamente en los reclamos o manifestaciones feministas. “Brechas en salarios, acoso laboral, abusos en colegios y universidades, mortalidad por aborto clandestino, violencia obstétrica, doméstica, femicidios, etc. ¿Cómo no tratar estos temas en agenda? Creo que estos asuntos sobre roles, liderazgo y manejo del poder, invitan a la reflexión dentro de las comunidades, a pensar en nuestras acciones, en lo que creemos obvio, y en el posible bienestar o satisfacción que generaría en otras personas si se modificaran algunas prácticas”.

Activismo

Volviendo al enfoque sicosocial, Antonia Urrutia, ayudante de la cátedra de Género y Derecho en la Facultad de Derecho UCh, asegura que lo indignante es que no solamente la existencia de “hombres” y “mujeres” es universal, sino que también lo son los patrones que hacen que las mujeres vivan subordinadas o discriminadas en relación a los hombres. “La comunidad judía no es la excepción a esta regla. Es cosa de hacer un paralelo entre las críticas a la realidad social con que nos confronta el movimiento feminista secular, y cómo se dan también los roles de género en la realidad de nuestras vidas judías. ¿Cuántas mujeres ocupan roles de liderazgo dentro de nuestra comunidad? ¿Cómo es la participación de las mujeres en la creación del conocimiento, normas y proyectos que luego forman nuestra identidad judía? ¿Es justo que la mujer suela hacer la mayoría de las labores domésticas, y que estas se le impongan como un deber, pero no se reconozcan como lo que son, trabajo? Entonces, tenemos que preguntarnos si realmente es conforme a nuestros valores judíos vivir de esta manera, o si es afín a valores ajenos que nuestra cultura y religión han asimilado”.

Por su lado, la historiadora y miembro de la Coordinadora Feminista 8 de Marzo, Vanessa Goecke, asegura que a raíz del movimiento feminista en Chile en la Comunidad Judía debería haber un impacto importante, porque no puede mantenerse al margen de las transformaciones sociales y culturales de los espacios que habita, pero también sería esperable ver muchas mujeres judías involucradas en el proceso de cambio, en distintos escenarios. “Por otra parte, hay temas que están ausentes de nuestras agendas comunitarias pero que son tremendamente necesarios. Entre ellos siempre me ha parecido de especial interés el ocuparnos de la violencia intrafamiliar y al interior de las instituciones comunitarias. Abrir espacios de debate acerca de los temas contingentes, trabajo preventivo educativo en las instituciones escolares y espacios de acogida y derivación protegida (confidencial) son esenciales. En otras comunidades del mundo es un tema que se trata con altura de miras. Nuestra tradición no sólo permite hablar y actuar respecto de todo esto, sino que creo que desde su marco ético y desde el protagonismo histórico de sus mujeres también lo alienta. Básicamente, estamos hablando de justicia social y mejoramiento del mundo, para todas y todos”.

Etapa formativa

Finalmente, respecto de la evolución de estos temas a nivel educativo, Yael Waingortin, coordinadora de Torat Jaim del Instituto Hebreo, comenta que las alumnas en este colegio tienen la suerte de estar viviendo una época como esta, en que el tema se habla abiertamente.

“Esto ha sido tema en el Hebreo. Las discusiones en clases han sido espontaneas y también intencionadas, ya que vemos el interés en los alumnos. Los Jefes de Departamentos y coordinadores nos hemos capacitado con expertos sobre aquellas prácticas inconscientes que generan disparidad de género (preconceptos, comentarios, o simples miradas). Queremos ser parte de la solución y no del problema. Aspiramos a que cada alumna pueda elegir su vocación de acuerdo a sus capacidades e intereses, y no de acuerdo a constructos sociales de lo que “se espera de una mujer”. Para eso buscamos derribar mitos sobre carreras “femeninas y masculinas”.

Yael agrega que, en el área judaica, en el programa Torat Jaim, se estudian las Halajot que han regulado el rol y participación de la mujer en la vida judía a lo largo de la historia. En tanto, en Física, Matemática, Lenguaje, Historia y Arte se aborda el tema mediante textos, ciclos de charlas, y modelando a partir de mujeres destacadas. Y en Deporte las alumnas participan al igual que sus compañeros en selecciones, campeonatos nacionales y regionales.

Por LPI