Cuando regresé a Chile luego de mis
estudios en Israel, recuerdo que Tito era
presidente de nuestra comunidad. Durante
nuestros años de amistad pude
conocer a un dirigente comunitario
único, entregado, con ideales y visión
clara de lo que significa ser judío. En
nuestro diario compartir, pude descubrir
en él a una persona de gran corazón.
Tito siempre estaba presente cuando
se lo necesitaba, ya sea llamándote
por teléfono o invitándote a tomar un
cafecito, que podía extenderse por largas
horas. En lo personal me ayudó
siempre a desarrollar mi vocación
rabínica en nuestra comunidad y creo
que nuestra comunidad ha logrado ser
lo que es hoy gracias al aporte de Tito,
a su constante dedicación y a su trabajo
incansable por la continuidad judía.
Cuando una persona tan querida nos
deja, una parte de nosotros se va con
él. Pero a la vez una parte suya queda
en cada uno de nosotros, que hemos
tenido la oportunidad de quererlo y
conocerlo. Quiera D´s acogerlo con
amor y que su recuerdo sea una fuente
constante de bendición e inspiración
para todos nosotros.
Querido amigo, descansa en paz.
Rabino Marcelo Kormis