Tito fue para mí, «mi presidente», porque me recibió hace 8 años atrás cuando
llegué a Chile, con mucho cariño, ayuda y respeto, también fue un padre porque
siempre me aconsejó, no sólo en los quehaceres comunitarios sino también en mi
vida personal, siempre demostró hombría de bien, generosidad y un apego especial
por la Jazanut, ya que me decía le recordaba a su infancia junto a su padre en
la sinagoga de Serrano. Quiero siempre recordarlo sentado feliz participando en
mi jupá.
Que su recuerdo sea una bendición. Jazán Ariel Foigel