Hace algunos días, mientras visitaba
las obras de la nueva sede, me comenzaron
a invadir sensaciones y recuerdos
que no había experimentado nunca.
Ahí estaba sólo, parado en la plaza
de la vida al lado de la enorme y bellísima Menorah, mirando hacia el edificio
que alberga nuestras dos sinagogas,
con la emoción a flor de piel pensando
en lo maravilloso que es ser un
testigo privilegiado de lo que se ha
conseguido.
Mi gratitud hacia quienes hicieron
Felicito a «Voces de la Shoá» por
empeñarse en conservar los
testimonios de los sobrevivientes del
Holocausto.
El exterminio de seis millones de
judíos por los nazis es el «mal
absoluto». El Holocausto es un
fenómeno único en la historia de la
humanidad. El genocidio de los
judíos fue una política fundamental
del Estado nazi. Por el sólo hecho de
ser judío, nieto de judío, incluso
converso, o hijo de matrimonio mixto,
un ser humano estaba condenado a
muerte.
La humanidad civilizada ha
condenado a los nazis. Sin embargo,
«historiadores» alemanes de extrema
derecha y otros «negacionistas» del
Holocausto, pretenden justificar las
atrocidades hitlerianas. Según ellos,
la Alemania nazi fue el escudo de la
civilización occidental frente al
peligro del comunismo. En esta
cruzada, se habrían cometido
«algunos excesos» como otros que
registra la historia, pero el Holocausto
«es una falsedad inventada por los
judíos».
Es lamentable que en el Reportaje
de «La Palabra Israelita» se equipare
«la memoria de los que escaparon
de las persecuciones nazis
y soviéticas».
Stalin traicionó los objetivos
de éste su proyecto, hacia quienes han
hecho que este proyecto se pudiese llevar
a cabo, y, en especial, hacia quien
dirige la comisión de construcción, me
llevó a concluir que a pesar de todas
las diferencias que pudiesen haber existido,
a pesar de las largas, acaloradas y
tediosas discusiones, la prueba de que
todo valió la pena está a la vista en forma
clara y transparente.
Dentro de pocos días, esta nueva
sede albergará no sólo a nuestra querida
Comunidad sino que representará
la obra más grande que nuestra generación haya realizado, no sólo desde el
punto de vista de infraestructura sino
que desde el punto de vista de poder
ofrecer a la comunidad un espacio en
el cual desarrollar una vida judía plena
en todas sus facetas. Qué hermoso
será ver este anhelo cumplido y observar
cómo este lugar se llenará de actividades
y cómo nuestra generación, las
que nos antecedieron y las que vendrán, se darán la mano en esta noble y
maravillosa tarea de la continuidad de
nuestro pueblo.
Es por todo lo anterior que, mientras
seguía emocionado mi visita, lentamente
comenzaron a zumbar en mis
oídos las melodías del Ledor Vador y
me volví a decir que todo, absolutamente
todo valió la pena.
Roberto Belan
Past President Círculo
Israelita de Santiago