Solidaridad que nos caracteriza...

 

 Leyendo un artículo escrito por un director comunitario peruano, León Trahtemberg, relativo a la forma en la cual nuestros antecesores hacían tzedaká y la comparaba con la forma en hoy se realiza, artículo que por lo demás caló muy hondo en mí, se me ocurrió realizar un paralelo con nuestra comunidad judía de Chile y llegué a la conclusión que los problemas que tenemos en ese ámbito son exactamente iguales que los que él relataba y traté de encontrar alguna razón que explicase dicho cambio de comportamiento en nuestras generaciones.

Resulta que en el pasado, no tan lejano por lo demás, existía la costumbre de ayudar en forma anónima, incluso sin que el recipiente de esa ayuda se enterase de quién otorgaba la ayuda, y según recuerdo haber escuchado de nuestros rabinos, esa es la categoría más alta de tzedaká que se puede hacer.

Hoy en día, salvo casos excepcionalísimos, mientras más difusión tenga la ayuda que se otorga, más ayuda se obtiene. ¿Cuál es la razón para ese comportamiento? ¿Hemos llegado a tal grado de vanidad que necesitamos el reconocimiento de la sociedad para poder realmente ir en ayuda de los más necesitados?

Cuando se habla que los valores han cambiado creo que la frase está mal planteada ya que los valores son los mismos, los que hemos cambiado somos nosotros y eso es una actitud, un comportamiento que debemos modificar ya que nuestros valores también nos enseñan que no hay que herir la dignidad de los necesitados. Es evidente que existen obras que necesariamente deben ser efectuadas con grandes donaciones que, a su vez, requieren de difusión, ya que con esa difusión se obtiene que más personas ingresen al círculo virtuoso de la tzedaká; sin embargo, existen situaciones en las que necesariamente debemos modificar nuestro comportamiento y volver a las raíces que han hecho que nuestro pueblo, aunque se nos caricaturice de manera opuesta, sea el precursor del diezmo.

Se acercan los Iamim Noraim y quizás esta sea la oportunidad para que cada uno, de acuerdo a sus posibilidades, pueda volver a las raíces solidarias que nos han caracterizado desde hace miles de años. No perdamos más tiempo y enseñemos a nuestros hijos y nietos que la tzedaká es parte fundamental del ser judío. Es quizás uno de los componentes más importantes que nos han logrado mantener como pueblo a pesar de nuestras diferencias.

Roberto Belan

Past President

Círculo Israelita de Santiago

 
 
 

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