Hace algunas semanas leí en este semanario
una entrevista a los roshim de
las tnuot que me hizo recordar, con nostalgia,
mis tiempos de janij, madrij y
rosh de Bet-El. Fueron años espectaculares
en los que hice grandes amigos y
amigas trabajando por una causa que
nos apasionaba profundamente y que
nos unía por sobre cualquier cosa.
Yo no estudié en el Instituto Hebreo
pero desde chico mis padres me obligaron a ir a una tnuá. La verdad es que
fue poco el tiempo que tuvieron que hacerlo
porque rápidamente me entusiasmé con los juegos y peulot que hacíamos
sábado a sábado. Estoy absolutamente
convencido que mi paso por Bet-
El es una de las experiencias que más
me ha enriquecido en el ámbito personal
y, sin duda alguna, lo que me ha
mantenido cerca y vinculado a la Comunidad.
¿Por qué les cuento esto? Todos tenemos
algún primo, amigo, pariente de
un amigo, pariente del pariente de un
amigo o quien sea, que está alejado de
la Comunidad, que no va al Instituto
Hebreo y que por lo tanto existe una
alta probabilidad que se asimile. Es responsabilidad
de nosotros invitar a estos
niños y jóvenes a alguna Tnuá (por
supuesto que yo recomiendo Bet-El)
para que puedan vivir una experiencia
tan positiva como la que viví yo. Si no
saben cómo hacerlo, escríbanme a
jackjaime@yahoo.com y yo me encargo.
¡Aprovechemos al máximo las
excelentes tnuot que tenemos en Chile!
Shabat Shalom,
Jack Jaime T.
Director
Círculo Israelita de Santiago