Gabriel Zaliasnik en La Moneda:
«...el pluralismo y la tolerancia religiosase abren paso con fuerza en Chile»
Entre las autoridades presentes estuvieron: el Contralor General de la República, Ramiro Mendoza; el embajador de Israel, David Dadonn; el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Alvarez; del Senado, Jovino Novoa; el ministro Viera Gallo; el presidente de la Comunidad Judía de Chile, Gabriel Zaliasnik; el ex Presidente Patricio Aylwin; el ministro de Interior Edmundo Pérez Yoma; el General Director de Carabineros, Eduardo Gordon.
Queridos amigos. Hoy es un día especial. No sólo porque conmemoramos el milagro de Janucá, la fiesta de la libertad, que nos recuerda la lucha del pueblo judío por resguardar su identidad y espiritualidad amenazada hace más de 2000 años por un rey helénico (Antíoco IV), sino porque lo hacemos simbólicamente en este lugar, en el Palacio de La Moneda, en un acto oficial y con la presencia de las más altas autoridades de nuestro país.
GABRIEL ZALIASNIK, PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD JUDÍA DE CHILE.
Algo que para muchos podría parecer intrascendente, es para nosotros un hito histórico. Tras más de cien años de vida judía organizada en Chile y tras cuatro siglos desde que el Dr. Francisco Maldonado da Silva, primer médico que ejerció en el territorio de Chile, fuera víctima de la inquisición y condenado a la hoguera por algo que para muchos podría parecer intrascendente, es para nosotros un hito histórico profesar la religión judía, podemos decir sin temor a equivocarnos que el pluralismo y la tolerancia religiosa se abren paso con fuerza en Chile.
Señor ministro, como presidente de la Comunidad Judía de Chile, creo expresar el sentimiento de decenas de miles de chilenos de origen judío al dar las gracias por esta iniciativa.
El escritor Marcos Aguinis en su libro La Gesta del Marrano -que al igual que el Libro Camisa Blanca del querido escritor chileno Guillermo Blanco- recrea con rigor histórico la vida de Francisco Maldonado da Silva, y da cuenta de un diálogo entre éste y una mujer prisionera en los mismos calabozos que hoy vale la pena citar:
«La mujer le pregunta por su crimen, y él le responde: -ninguno-».
Ella ríe, pues dice: -todos niegan haber cometido un crimen-.
A lo cual Maldonado da Silva replica: -yo no niego la causa de mi arresto, sólo afirmo que no es un crimen-.
»La mujer, perpleja, le consulta si acaso incurrió en bigamia, homicidio u otro delito y Maldonado da Silva, con calma, le dice: -Nada de eso, soy judío. Sí, judío, como mi padre y como mi abuelo.»
Hoy estamos aquí, cuatro siglos después, en el Palacio de La Moneda, en un día de Janucá encendiendo públicamente y junto a las autoridades de nuestro querido país el tradicional candelabro de 8 brazos, para afirmar con claridad: Sí, somos judíos como nuestros padres, como nuestros abuelos, como Francisco Maldonado da Silva, como tantas generaciones de chilenos de origen judío que han servido a Chile en los más diversos oficios y profesiones aportando a la construcción de su tejido social a partir de nuestra milenaria ética.
Y estamos orgullosos de ello y de Chile, un país en el cual la diversidad y la tolerancia se abren paso día a día en el alma de su pueblo. Estamos orgullosos de que existan chilenas y chilenos capaces en pleno siglo XXI de hacer de la libertad de culto no sólo una realidad legal sino que de dar muestras palmarias en festividades como la que nos convoca de que en el Chile de hoy no existen espacios para la discriminación y la intolerancia.
Celebrar Janucá en La Moneda, en forma pública y oficial, como lo hacen en los EE.UU. en la Casa Blanca, en Rusia en el Kremlin, en el Ayuntamiento de Madrid, y en la bombonera en Buenos Aires, resulta revelador del tipo de sociedad que estamos construyendo en Chile.
Nuestros sabios señalan que -la luz de Janucá debe ser colocada del lado exterior de la puerta del hogar, pero en caso de peligro es suficiente colocarla sobre la mesa-. Es decir, debemos atrevernos a iluminar el exterior, pero en tiempos de amenaza y de oscuridad, debemos proteger con fuerza nuestra identidad y valores dentro del hogar, y retornar a nuestra esencia para ser capaces de prender nuevamente la luz de la libertad y esperanza.
Al encender las luminarias de nuestro tradicional candelabro en esta forma estamos corroborando que vivimos en armonía y seguridad, que nuestros valores son respetados y reconocidos por nuestra sociedad.
Sin embargo, el mantener incólumes los valores del pueblo judío es una tarea que no está exenta de dificultades y peligros. En Chile y el mundo aun hay graves resabios de antisemitismo que exigen la pronta dictación de la Ley Antidiscriminación que se tramita en el Senado de la República, subsisten ideologías intolerantes y existen países que hoy mismo niegan la existencia del Holocausto judío en la Segunda Guerra Mundial y llaman a la destrucción del pueblo judío y su tierra ancestral, Israel. Mientras nosotros encendemos la luz de las velas, otros encienden el fuego de cohetes y misiles. Mientras a nosotros nos ilumina la luz de Janucá, la luz de la libertad, hay quienes -como el joven israelí Gilad Shalit- que viven en la penumbra del cautiverio a manos de un grupo terrorista.
Por ello debemos trabajar para construir un mundo de luz, de paz y libertad, en que los seres humanos con independencia de la religión que profesen, tengan la convicción y fuerza suficientes para defenderse de quienes desean expandir sus ideologías fanáticas, amenazando la convivencia entre los pueblos, la libertad e igualdad de la mujer, la diversidad y el respeto a quienes piensan distinto. Desde ese punto de vista, Janucá posee una gran significación humana que trasciende su contenido judío ya que, como fiesta de la libertad, consagra como valor universal el que en una sociedad plural, la función del Estado sea abarcar y no subordinar las diferentes culturas.
La luz de las velas de Janucá nos enseñan, tal como lo afirmaba la filósofa judía Hanna Arendt, que el hombre -cualquiera sea su origen, nacionalidad o creencia religiosa- jamás será superfluo.
Janucá es un llamado a recobrar la luz, la identidad, la espiritualidad, la unidad familiar y la de todos los chilenos. Nos invita a retornar a las raíces y recuperar la mística que por períodos puede ser opacada, nos llama a ser protagonistas y defensores de un mundo de tolerancia, de paz y de libertad.
Por ello, en nombre de la Comunidad Judía de Chile, junto con agradecer nuevamente esta iniciativa histórica de celebrar Janucá oficialmente en el Palacio de La Moneda, queremos obsequiar esta misma Januquiá, para que ella sea encendida en los años venideros como una tradición más de Chile, permitiéndonos compartir junto a nuestros gobernantes y nuestro querido país, el hermoso milagro de Janucá. Que su luz de esperanza ilumine el destino de esta maravillosa tierra y el futuro de todos los chilenos y chilenas que conformamos esta nación.
Muchas gracias.
EL PRESIDENTE DEL CÍRCULO ISRAELITA DE SANTIAGO, JORGE ANCELOVICI; MINISTRO DEL INTERIOR, EDMUNDO PÉREZ YOMA; VICEPRESIDENTE DE LA CJCH, FERNANDO FREUDENTHAL, Y EL PRESIDENTE DEL KKL, ROBERTO MUÑOZ.
EL PRESIDENTE DEL SENADO, JOVINO NOVOA, ENCIENDE UNA VELA JUNTO AL PRESIDENTE DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS, RODRIGO ALVAREZ, Y EL RABINO SHMUEL STEINHENDLER.