«Hoy podemos mirar al frente y decir con mucha propiedad y satisfacción... misión cumplida»

 

«Se me ha conferido el más alto honor al cual un judío puede aspirar al instalarse una sinagoga: el encendido de ´Ner Tamid´ (Luz Perpetua), esa luz que está sobre el Arón Hakodesh y que siempre debe estar encendida en una sinagoga».

 

Nuestros sabios interpretaron que el Ner Tamid es un símbolo de la presencia inminente y eterna de D's en nuestras comunidades y en nuestras vidas.

 

»Dice el profeta Isaías (60:20): ´¿...Por qué Adonai será para ti una luz eterna para siempre?´»

 Uno podría preguntarse: ´¿Cómo entonces nosotros podemos entender a esa luz eterna...(Ner Tamid)?´.

 

 Y la respuesta es: No es la luz la que es eterna sino su encendido, de esta forma no es sólo la luz la que da vida al Ner Tamid, sino por sobre todo aquellos que encienden ese Ner Tamid y se preocupan generación tras generación por mantenerlo encendido´.

 

 »Cuando hace 11 días atrás estaba en el extranjero y me enteré de esta distinción y que además debía dirigirme a ustedes el día de hoy, se me hizo un nudo en la garganta. Las causas son dos:

 

 »En primer lugar, porque el encendido de Ner Tamid es una tremenda distinción.

 »En segundo lugar, por la emoción que he sentido este último tiempo al ver los frutos del trabajo y esfuerzo de estos cuatro años y medio.

 

  »¿Cómo olvidar aquellos momentos en que se trazaron las primeras líneas en un plano de lo que hoy es la belleza que estamos presenciando?

 

 »¿Cómo podría no recordar hoy a cada uno de ustedes que por el conducto que fuera nos hizo llegar su apoyo monetario, sin el cual este proyecto habría fracasado?

 

  »Por lo mismo, no puedo dejar pasar esta oportunidad para agradecerles a todos ustedes, sin importar el monto de la contribución que hicieron, y que representan a los donantes chilenos de esta obra. También quisiera aprovechar de agradecer a Masorti Trust, fundación extranjera que confió en nosotros y nos apoyó sin condición alguna.

 

 »Como presidente del Comité de Construcción, me voy con el sentimiento de afecto y cariño que le tengo a esta obra, que fue el origen de mi inspiración, motivo y razón para tantas horas de trabajo, para construir una fuente de luz del judaísmo chileno, en donde generación tras generación se debiera concretar el gran objetivo de este proyecto que hoy instalamos y que tiene como única razón de ser la continuidad judía ».

 

Me llevo gratos recuerdos de quienes me acompañaron estos años: Gabriel Bendersky, Salomón Rozowski, Isaac Kuperman, María José Vildósola y Sergio Jodorkovsky junto a todo su equipo.

 

 »Esta obra se hizo con increíbles esfuerzos y sacrificios personales de ellos y también míos, pero sin duda hoy podemos mirar al frente y decir con mucha propiedad y satisfacción... ¡misión cumplida!»  Disfrutémosla, todos nosotros, nuestros hijos, nuestros nietos y bisnietos. »

Mazal tov. Muchas gracias».  

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