Aun recuerdo el primer día de Bet-El en la antigua sinagoga de Serrano con Tarapacá. Hubo un tekes en el estacionamiento, cantamos el himno de Bet- El y los cuatro roshim que lideraban la tnuá nos explicaron que a partir de ese día los antiguos movimientos Ramah y Emet se transformaban en uno solo: Bet-El. Luego, nos sacamos una foto los que estábamos ahí junto a la bandera de la Tnuá (seguramente éramos entre 80 y 100 javerim), entonamos algunas canciones e hicimos Havdalá. Parece increíble que hayan pasado 19 años desde entonces y que la esencia aun se mantenga.

 

Seguramente los fundadores de Bet- El, liderados por nuestro Rabino Eduardo Waingortin, jamás pensaron que esta tnuá llegaría a ser lo que es (y lo que será). Hoy Bet-El es un pilar fundamental de nuestra Comunidad y con orgullo podemos decir que estamos cumpliendo con uno de nuestros objetivos fundamentales: luchar contra la asimilación. La mayoría de nuestros javerim no van al Instituto Hebreo y para muchos de ellos Bet-El es su único vínculo con el judaísmo. Cumplimos una labor única e importantísima. ¡Mazel Tov!

 

Hoy tenemos el honor de gritar que son miles los niños y jóvenes que han pasado por nuestras peulot, que hemos aportado un gran grano de arena a la continuidad del pueblo judío y que somos el futuro de nuestra Comunidad. Aprovecho esta oportunidad para agradecer a cada madrij que ha dejado su huella en Bet-El e instar a las generaciones que vienen a mantener encendida la zarza ardiente de la pasión y esencia beteliana para que Bet-El siga siendo un elemento esencial de la continuidad y del judaísmo conservador.

Shalom U Brajá,

Jack Jaime Director Círculo Israelita de Santiago

 Rosh Bet-El 2001 y 2002

 

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