Cuando leí en ediciones anteriores de
este mismo semanario la noticia de que
se estaba buscando una probable fusión
entre el EIM y el Instituto Hebreo, sentí por primera vez en mucho tiempo la
alegría de saber que no soy el único que
piensa que hay que comenzar a cooperar
y fusionar instituciones comunitarias
en aras de refundar, de alguna
manera, a nuestro Ishuv y poder así
continuar nuestra tarea de preservar el
judaísmo y otorgarle a cada familia judía la posibilidad de llevar una vida
judía acorde a sus necesidades y requerimientos.
Qué gran tarea se han planteado
ambas instituciones.
La verdad es que poco importa lo que
haya sucedido en el pasado entre instituciones
comunitarias que intentaron
vías de fusión y/o cooperación; lo que
ahora importa es que no sólo cada una
de las partes involucradas, sino en toda
la comunidad, apoyemos esta iniciativa
hasta que la veamos cristalizada.
También, en ediciones pasadas yo
hablaba de los grandes dirigentes y profesionales
que laboran en nuestras
instituciones; he aquí una prueba más
que elocuente de lo expresado en mis
breves líneas.
Felicito calurosamente a los presidentes
y directores de ambas instituciones
por haber tenido la valentía, el coraje
y la visión de futuro que se necesita
para haber dado ese gran primer
paso. Quiera Ds otorgarles la sabiduría para sortear las muchas dificultades
que deberán enfrentar, así como la fuerza
para enfrentarlas, especialmente
cuando vean que existe incredulidad y
mala disposición de algunos. Independientemente
de las motivaciones que
hayan tenido para acercar posiciones,
han demostrado que el bien común
siempre debe estar por sobre las consideraciones
personales.
Roberto Belan