Me permito escribir en relación a su
editorial del viernes 7 de agosto de
vuestro prestigioso semanario y que se
refiere al necesario recambio
generacional que necesitan nuestras
comunidades.
No puedo estar más de acuerdo con
dicho postulado.
Evidentemente incrementar el compromiso
de la juventud post movimientos
en tomar responsabilidades en
la dirección comunitaria es un deber
de la segunda generación (2G).
Ahondando en el tema, me permito
señalar que dicha responsabilidad
pasa por romper el paradigma de que
«los viejos» no dan la pasada a la juventud
para cumplir dicha tarea (aun
cuando no sea así; así es como la juventud
percibe a los de su generación anterior).
Quiero agregar además, en relación
a la siguiente afirmación «sin embargo,
la etapa de los movimientos termina
cuando el joven cumple 22 años. Así
pues, en la realidad de hoy, nuestras
comunidades se dan el lujo de dejar
cada año, sin ninguna dirección, a su
principal activo: su juventud, dejándola
a la deriva y esperando que, por milagro,
surja de tarde en tarde un nuevo
líder.». Dicha afirmación no ha considerado
que al alero de la comunidad
B´nei Israel, se generó desde ya hace
mas de dos años un movimiento post
tnuot denominado hoy Sttam, movimiento
que cuenta con cerca de 20 voluntarios
en todo lo relativo a administración, planeamiento, dirección, finanzas,
fund raising, etc.; de cerca de 50
jóvenes que regularmente asisten a las
actividades programadas, y, que en sus actividades de mayor relevancia ha llegado
a convocar a cerca de 300 jóvenes
(por ejemplo en Yom Haatzmaut).
Es destacable mencionar
adicionalmente que uno de sus líderes
es hoy miembro del Directorio de B´nei
Israel; y que a su vez la edad promedio
de los Directores de la mencionada comunidad
bordea tan sólo los 45 años,
y que en Sttam hay a su vez un directorio
de 9 jóvenes dueños de sus propias
decisiones. Cabe señalar también, que
algunos de sus líderes han viajado a
Congresos y Seminarios de capacitación para líderes comunitarios de modo
de ir construyendo futuro con las nuevas
generaciones que tanta falta hace
a la comunidad judía chilena.
Es sin duda necesario abrir cada vez
más el espacio a los jóvenes en el marco
de darles la libertad de tomar sus
propias decisiones sin interferencias de
los adultos; lo que no significa que se
lleguen a los necesarios acuerdos de
cooperación para que los jóvenes aprovechen
su natural entusiasmo juvenil
sin dejar de lado los conocimientos que
de la experiencia de los «más viejos»
pueda surgir. Resulta relevante de que
los líderes comunitarios de la generación 2G miren como sus pares a los
miembros mas jóvenes de la comunidad.
Esta aclaración me parece necesaria,
no con el ánimo de polemizar; ni tampoco
de entrar en una competencia intercomunitaria; sino que con el objeto
de no crear la equivocada sensación
de que los dirigentes 2G nada han hecho
por abrir las puertas al necesario recambio generacional.
No me resta más que felicitar a los
dirigentes de la Comunidad Israelita de
Santiago por la iniciativa de potenciar
la participación y la capacitación de los
jóvenes que serán mañana los responsables
de conducir los destinos de la
vida judía.
Saluda atentamente a ustedes,
Leopoldo Drexler
Past- President
Comunidad B´nei Israel
Un pequeño comentario
Cuando se es «antisemita» no es necesario
serlo abiertamente.
El Mercurio, especialmente el de
Valparaíso, es encubiertamente
antisemita, al publicar cartas de lectores
sólo en pro de los palestinos de Hamas. Más aun, publicó una carta de
un lector que negaba el Holocausto, y
a pesar de mis insistencias para que publique
al menos una carta
compensatoria como la que yo les envi
é, ni siquiera me respondieron. Respecto
de las cartas acerca del Medio
Oriente, basta que se mencione la palabra
«Israel» para que no sea publicada.
¿Antisemitismo o no?
Esa es la realidad. Lo demás es pura
«diplomacia barata».
Saludos cordiales,
Nathan Novik
Valparaíso