El jueves 13 de noviembre de 2008 fue
aprobado por unanimidad en la Cámara
de Diputados, tras aprobarse en junio
de 2008 en el Senado, el proyecto
de ley que «establece la construcción de
un monumento en la ciudad de Santiago
a las víctimas del Holocausto de la
Segunda Guerra Mundial», iniciativa
del senador Jaime Naranjo.
Respecto a la aprobación del proyecto,
que ahora espera sólo la
promulgación, el senador Naranjo afirmó que «el genocidio es uno de los peores
crímenes de Lesa Humanidad y
consiste en el exterminio deliberado de
un grupo nacional, étnico, racial o religioso,
por lo que se hace necesario buscar
mecanismos tendientes a evitar que
hechos tan horrorosos y detestables,
como el Holocausto ocurrido durante
la II Guerra Mundial -cuya máxima
expresión de horror fueron los campos
de concentración y exterminio- vuelvan
a ocurrir».
El diputado Ramón Farías, presidente
de la Comisión de Cultura, señaló que «Lo que ha sucedido hoy en el
Congreso demuestra que nuestro país
está consciente de la necesidad de evitar
que hechos como el Holocausto vuelvan a ocurrir. No podemos darnos
el lujo de olvidar tras lo vivido en Chile
el año 1973. Nuestro país sabe lo que
significa ser víctima de la violencia y la
injusticia extrema, nuestra sociedad entiende
que el Holocausto es una muestra
inhumana que debe -lamentablemente- ser contada a nuestros niños, a
las generaciones presentes y futuras,
para que nunca más en la historia vuelvan
a ocurrir hechos tan monstruosos
como éste».
Sobre este hecho histórico, el presidente
de la Comunidad Judía de Chile,
Gabriel Zaliasnik, señaló que «este
monumento representa el sentimiento
de dolor y profundo pesar por el destino
que tuvieron 6 millones de personas
a manos de los nazis durante la
Segunda Guerra Mundial, víctimas del
genocidio más numeroso del que se tenga
razón en la historia, 2/3 del Pueblo
judío, hombres, mujeres y niños fueron
perseguidos, apartados, transportados,
confinados en campos de concentración
para luego ser cruelmente torturados
y posteriormente asesinados de las formas
más dolorosas e inhumanas que el
ser humano haya visto».